¿Cómo limpiar un microscopio?

La limpieza de un microscopio es una de los aspectos clave para maximizar la vida útil de este instrumento.

Una limpieza periódica es importante porque ayuda a mantener el microscopio en buen estado. La periodicidad de la limpieza depende siempre de la frecuencia de uso del microscopio y de las medidas de mantenimiento que utilicemos.

Limpiar un microscopio es siempre una tarea delicada, especialmente si incluye una limpieza de las partes ópticas. Por este motivo es importante cuidar bien el microscopio y así poder evitar una limpieza de las lentes demasiado a menudo.

En ningún caso es necesario realizar una limpieza de la óptica del microscopio después de cada uso. Hay que tener en cuenta que la limpieza de las partes ópticas conlleva siempre el riesgo de introducir daños irreparables.

Un buen mantenimiento ayuda a reducir la frecuencia de su limpieza. Por esto es recomendable cubrir siempre el microscopio con una funda después de su uso. Esto evita la acumulación de polvo y suciedad en sus superficies.

También es importante familiarizarse con las instrucciones y recomendaciones de mantenimiento indicadas en cada caso por el fabricante. Por ejemplo, es importante saber si debemos evitar el uso de algunos disolventes para la limpieza de las superficies del microscopio.

El primer paso al empezar la limpieza del microscopio es desenchufarlo de la corriente eléctrica. A continuación te presentamos en detalle los procedimientos para la limpieza del sistema óptico y del sistema mecánico.

Limpieza del sistema óptico

La limpieza del sistema óptico debe realizarse si detectamos partículas de suciedad o polvo en el campo de visión del microscopio.

El primer paso antes de realizar la limpieza del sistema óptico es identificar la superficie que tiene partículas de suciedad incrustadas. Estas pueden estar en la muestra, en el objetivo, en el ocular o en algún punto interno del microscopio.

En primer lugar debemos descartar que las partículas pertenecen a la muestra, ya sea en la superficie del portaobjetos o del cubreobjetos. Esto podemos detectarlo moviendo sutilmente la muestra mientras la observamos para ver si los puntos oscuros o de suciedad desaparecen del campo de visión. En caso afirmativo, la suciedad no pertenece al sistema óptico del microscopio y la mejor solución será preparar una nueva muestra con un portaobjetos o cubreobjetos limpio.

Si la suciedad persiste, tendremos que identificar si pertenece al objetivo o al ocular. Si está presente cuando observamos con distintos aumentos probablemente pertenezca al ocular. En caso de disponer de un ocular rotatorio puedes probar de girar el ocular para comprobar que los puntos negros se mueven al girarlo.

Si los puntos de suciedad permanecen en su sitio cuando cambias de aumento y no giran con el ocular, esto indica que probablemente se trate de suciedad interna del microscopio. En estos casos lo más recomendable es contactar con un profesional para que realice una limpieza del instrumento.

Por último, si las manchas de suciedad desaparecen cuando cambiamos de objetivo podemos deducir que la suciedad está incrustada en este elemento.

Una vez identificado el elemento óptico que hay que limpiar, realizaremos distintos intentos hasta comprobar que hemos eliminado las partículas de suciedad.

Si es necesario puedes retirar el ocular o el objetivo del microscopio. Asegúrate de tapar cualquier cavidad para evitar que entre polvo en el microscopio mientras dura el proceso de limpieza. Evita también tocar cualquier parte interior del microscopio ya que esto podría introducir suciedad y crear reflejos no deseados.

  1. El primer intento debe ser siempre utilizar un simple soplador de aire como una pera. Evita soplar con la boca ya que puedes depositar partículas de saliva que empeoren la situación. Si esto es suficiente para eliminar la suciedad no es necesario realizar los siguiente pasos.
  2. Si la suciedad persiste pueden utilizarse toallitas húmedas o utilizar papel sin filamentos junto con unas gotas de agua destilada. Evita utilizar toallitas o papel que pueda dejar impurezas sobre la superficie de la lente. En este caso existen toallitas profesionales para equipos de laboratorio.
  3. Si el agua destilada no es suficiente para eliminar la suciedad puedes probar con algunas gotas de alcohol aplicadas sobre el papel que utilices. También existen soluciones de limpieza adecuadas para equipos ópticos. Tanto si utilizas agua destilada como alcohol, evita aplicar una presión excesiva sobre las lentes ya que podrías dañarlas.
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Si no dispones de toallitas húmedas puedes utilizar palitos de algodón con algunas gotas de agua destilada o alcohol, según el caso.

Limpia las lentes siguiendo un patrón espiral desde el centro y no siguiendo un camino en zigzag.

Limpieza del ocular del microscopio
Limpieza correcta de la superficie del ocular

Si el alcohol no es suficiente para eliminar la suciedad y quieres utilizar algún otro disolvente asegúrate primero de que es compatible con los materiales de tu microscopio.

Si ninguno de estos procedimientos resuelve la situación, esto puede indicar que la suciedad se encuentra en algún punto interno del objetivo o del ocular. También puede deberse a rasgaduras en las superficies exteriores de estos elementos. En cualquiera de estos dos casos es probable que sea necesario adquirir un nuevo objetivo u ocular.

No se recomienda intentar realizar una limpieza de las lentes internas del objetivo o del ocular ya que normalmente estas piezas vienen ajustadas de fábrica con gran precisión para garantizar sus medidas de calidad.

Limpieza del sistema mecánico

El sistema mecánico del microscopio requiere una limpieza mucho más frecuente ya que es donde se acumula parte de la suciedad ambiental y debida al contacto con el usuario.

Todos los puntos que el usuario toca durante la operación del microscopio son susceptibles a acumular suciedad debido a la grasa y humedad de las manos. Este es particularmente el caso de los tornillos y el ocular.

La limpieza de la carcasa del ocular es especialmente importante ya que es donde distintos usuarios colocan el ojo.

También es importante limpiar bien la platina ya que es posible que se ensucie debido a residuos de las muestras observadas.

Para la limpieza de estos sistemas mecánicos podemos utilizar toallitas húmedas y posteriormente utilizar un trozo de ropa o papel para realizar un secado correcto.

Para evitar la acumulación de polvo es recomendable cubrir el microscopio con una funda cuando no se está utilizando.

Limpieza de los objetivos de inmersión

La limpieza de los objetivos de inmersión es un caso especial dentro de la microscopía. Este tipo de objetivos requieren una atención especial ya que una limpieza incorrecta puede resultar en una disminución significativa de su vida útil.

Antes de la observación con un objetivo de inmersión es necesario asegurarse de que el aceite que vamos a utilizar se encuentra en buen estado. Una posible degradación de este aceite puede dificultar el proceso de limpieza y llegar a dañar el objetivo.

El aceite utilizado para la observación con estos objetivos debe ser eliminado entre cada observación de una nueva muestra mediante papel óptico. En estos pasos intermedios no es necesario utilizar disolvente para limpiar el objetivo.

Cuando finalicemos la observación es necesario limpiar bien el objetivo con algunas gotas de alcohol o del disolvente recomendado para el aceite utilizado. Después de esta limpieza es importante asegurarse de su completo secado.

Es de vital importancia eliminar completamente el aceite de inmersión después de una observación. En caso contrario, el contacto prolongado entre el aceite y el objetivo puede dañar irreparablemente la estructura y lentes del objetivo.

Resumen

  • La limpieza del microscopio es esencial para mantenerlo en buen estado y alargar su vida útil.
  • La frecuencia en la que debemos realizar la limpieza de un microscopio se reduce si ponemos en práctica unas medidas de mantenimiento adecuadas. Por ejemplo, proteger el microscopio con una funda después de su uso.
  • La limpieza del sistema óptico debe realizarse con sumo cuidado debido a la fragilidad de los elementos ópticos.
  • La limpieza del sistema óptico sólo debe realizarse cuando detectamos partículas de suciedad en el campo de visión del microscopio.
  • Si es suficiente, la limpieza de los elementos ópticos debe consistir únicamente en eliminar las partículas de polvo con un soplador de aire. En caso necesario pueden utilizarse también toallitas húmedas junto con agua destilada o alcohol.
  • La limpieza del sistema mecánico debe realizarse con mayor frecuencia ya que es allí donde se acumula gran parte de la suciedad debido al contacto con el usuario.